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domingo, 24 de mayo de 2015

La Voz de Matambo No. 15. El Quimbo: Despojo y Ecocidio

Los invitamos a leer y a difundir  "La Voz de Matambo" que en esta edición No. 15 contiene un resumen de los principales argumentos y hechos que demuestran los daños económicos, sociales, culturales y ambientales que ha ocasionado el Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo.


Puede descargar el archivo en formato PDF haciendo click en la imagen de la portada. La edición impresa será distribuida el próximo jueves 28 de mayo en el marco de la Audiencia Pública de Seguimiento al Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo que se realizará en el auditorio Olga Tonny Vidales de la Universidad Surcolombiana a partir de las 8:00 a.m.





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jueves, 21 de mayo de 2015

Audiencia Pública de seguimiento al Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo

Mesas de Seguimiento PH El Quimbo 2012. Foto: Tusemanario.com

El Macroproyecto de Acompañamiento a las Organizaciones de Afectados por la Política Minero Energética de las Facultades de Educación y Ciencias Humanas y Sociales de la Universidad Surcolombiana convoca a Audiencia Pública de Seguimiento al Proyecto Hidroeléctrico el Quimbo con el propósito de socializar con organizaciones sociales, comunidad en general, entidades públicas y privadas la problemática económica, social, cultural y ambiental generada por el Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo y las medidas de manejo propuestas o implementadas para prevenir, mitigar, corregir y/o compensar los impactos, así como las sugerencias y propuestas para evitar cualquier desastre socioambiental de grandes magnitudes. El evento se realizará en el Salón Auditorio Olga Tonny Vidales de la Universidad Surcolombiana, el jueves 28 de mayo de 2015 de 8 a.m. a 2 p.m.

Justificación
La Audiencia Pública Ambiental está establecida en el Decreto 330 de 2007, y demás normas concordantes, entre ellas, el numeral 11 del artículo 189 de la Constitución Política y los artículos 1°, numeral 12 y 72 de la Ley 99 de 1993. En cuanto a la oportunidad, es procedente realizarla durante la ejecución de un proyecto, obra o actividad, cuando fuere manifiesta la violación de los requisitos, términos, condiciones y obligaciones bajo los cuales se otorgó la licencia o el permiso ambiental (Artículo 3, Decreto).

En el caso del Proyecto hidroeléctrico El Quimbo, organizaciones sociales y la Asamblea del Huila en varias oportunidades solicitaron la Audiencia a la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales indicando cuáles de las obligaciones previstas en la Licencia y en las resoluciones que la modificaron, no han sido cumplidas por la empresa, teniendo como fundamento para tal afirmación lo manifestado por el Ministerio de Ambiente, en algunas resoluciones, autos y conceptos técnicos en los que se ha pronunciado sobre el incumplimiento de los términos, condiciones y obligaciones para el desarrollo del Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo, así como la información aportada por la empresa en los ICA. Las solicitudes fueron negadas sin los argumentos de forma y de fondo que establece la Ley. (ver registro fílmico en  http://www.youtube.com/watch?v=ZJ1XB6CoqwU)

Con fundamento en la Constitución Política y particularmente de la Sentencia T-135/13 de la Corte Constitucional que reconoce el Derecho a la Participación como una manifestación del principio democrático del Estado Social de Derecho y ante las afectaciones económicas, sociales, ambientales y culturales causadas por el Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo y reconocidas, incluso, por la Contraloría General de la República,  la Defensoría del Pueblo, la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena, la Corte Constitucional, El Consejo de Estado, Organizaciones Ambientales, Grupos de investigación, entre otros, el grupo integrante del Macroproyecto de  Acompañamiento a organizaciones Sociales encuentra plenamente justificada la Convocatoria a Audiencia Pública Ambiental de Seguimiento al Proyecto El Quimbo como un espacio de socialización de la problemática y de las medidas adoptadas para prevenir y o mitigar los daños causados, especialmente, en estos momentos que se viene presionando el llenado del embalse desconociendo la advertencia de la Contraloría, según la cual “es claro que sobre el proyecto Hidroeléctrico El Quimbo, existen serias dudas e incertidumbres sobre diferentes aspectos, entre los más relevantes, la cualificación, magnitud y valoración de los impactos ambientales y sociales derivados de dicho proyecto, las compensaciones previstas, el menoscabo al patrimonio arqueológico del país y los factores de riesgo asociados a sistemas de fallas geológicas presentes en el área de influencia directa del proyecto”.

La Agenda
La Audiencia se desarrollará en dos momentos:  Desde las 8:00 a.m. hasta las 12:00 del medio día, las Instituciones Gubernamentales, Entidades con responsabilidad en el cumplimiento de la Licencia Ambiental y Delegados de las Organizaciones de población afectada por el proyecto, presentarán informes sobre las medidas de seguimiento y control, así como los casos significativos en que no se cumplió con lo reglamentado en la Licencia Ambiental.

En el segundo momento, de 12:15 a 2:00 p.m., las organizaciones de afectados y asistentes a la audiencia tendrán la oportunidad de intervenir y dirigir preguntas sobre los informes presentados. 

Los convocados
A la Audiencia han sido convocadas la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, la Contraloría General de República, la Defensoría del Pueblo, La Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena, La Asamblea Departamental, La Gobernación del Huila, El Consejo Departamental de Patrimonio, El Programa Presidencial para los Derechos Humanos de la Presidencia de la República, El Instituto Colombiano de Desarrollo Rural, la Diócesis, Senadores de la República, El Tribunal Administrativo del Huila, las Organizaciones de Empresarios Piscícolas, Organizaciones Sociales y Ambientales.

El Audiencia será un espacio público con acceso a la población en general. 
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miércoles, 20 de mayo de 2015

EMGESA DEJA SIN AGUA A POBLACIÓN REASENTADA EN LA GALDA


Dos semanas llevan sin servicio de agua potable las nueve familias que han sido trasladadas a la zona de reasentamiento denominado La Galda en el municipio del Agrado.


Reasentamiento La Galda. Foto: Asoquimbo


Con Interrupciones constantes del servicio de agua potable han tenido que vivir hace dos semanas las familias que fueron trasladadas de la vereda San José de Belén a la zona de reasentamiento denominado La Galda en el municipio del Agrado, por la Instauración del Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo.

“Al principio teníamos agua, pero ya llevamos dos días sin el servicio de agua potable y desde hace dos semanas se venían presentando interrupciones constantes, era poca el agua que bajaba, EMGESA, nos había prometido que el agua no nos iba a faltar aquí”, sostiene don Jeremías Bravo Vargas, quien desde el 12 de abril fue reasentado a La Galda.

La situación es preocupante debido a que la empresa ha incumplido con sus compromisos y lo estipulado en la Licencia Ambiental, la cual define que para efectuar el traslado de las familias EMGESA, debía tener terminada en su totalidad las obras de reasentamiento, garantizado los servicios básicos (agua potable, alumbrado público, energía y tratamiento de aguas potable y residuales); Además del sistema de distrito de riego para el desarrollo de sus cultivos.

“Emgesa realizó un convenio con empresas públicas del Agrado y Pital, ellos se comprometieron a mantener el agua las veinticuatro horas pero ahora ya comenzaron a fallar porque no tenemos agua, la poca agua que logramos recoger nos toca tasarla y para bañarnos o lavar la ropa nos toca ir a la quebrada, nos han incumplido” agrega don Jeremías.

Es así como la empresa ha venido vulnerando los derechos fundamentales de las familias, debido a que La Galda, no cuenta con servicio domiciliario de agua potable propio, lo cual no garantiza la calidad, cantidad, continuidad y presión, exponiendo a la comunidad a quedar en cualquier momento sin el suministro y abastecimiento del líquido vital.

Según EMGESA, las familias de las veredas serian reasentadas una vez finalizaran los trabajos de construcción y recibieran, de acuerdo con los compromisos adquiridos en la Licencia Ambiental, un predio para la reactivación de su actividad productiva, las familias han sido reasentadas sin culminar la construcción y adecuación de infraestructura y servicios, es evidente que la empresa ha violado los derechos fundamentales de la comunidad al haberlos reasentado sin garantizar sus derechos fundamentales y una de las necesidades básicas como lo es el agua.

Por: Juan Guillermo Osorio Rangel
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martes, 7 de abril de 2015

Tribunal Superior de Neiva suspende desalojo de campesinos en El Quimbo

Acción de Movilización Comunidad de La Jagua Contra Entrega Anticipada del predio de la Familia Ávila. 12 de Febrero 

El Tribunal Superior del Distrito Judicial de Neiva suspendió la entrega anticipada del predio “Las Juntas” programada para el 8 de Abril, como medida provisional dentro del proceso de  Acción de Tutela interpuesta por la familia Ávila contra EMGESA, la ANLA y el Ministerio de Ambiente, con el acompañamiento de Asoquimbo.

José Ángel Ávila. Uno de los
Tutelantes 
La Acción de Tutela pretende proteger los derechos fundamentales al debido proceso,  a la alimentación con conexidad al mínimo vital, la vivienda y la vida digna. Además, demostrar la ilegalidad de los procesos de expropiación debido a que Emgesa ha incumplido su obligación de garantizar a los afectados el  derecho al reasentamiento en igual o mejor condición, conforme lo establece la licencia ambiental del Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo.

La admisión de la medida provisional es un precedente,  en razón a que  han sido muchas las familias expropiadas y desplazadas por los fallos emitidos  ilegalmente por jueces de la zona a favor de la transnacional.

Existen en la actualidad 162 solicitudes de entrega anticipada del predio por  expropiación.  Es importante recordar que la entrega anticipada del predio de la familia Ávila, prevista para  el 12 de febrero de 2015, fue suspendida gracias a la movilización  de la comunidad de La Jagua.

ASOQUIMBO convoca a quienes se encuentren amenazados de expropiación a permanecer en los predios exigiendo el derecho al reasentamiento como única garantía para el restablecimiento de sus derechos y proyectos de vida.
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jueves, 2 de abril de 2015

"NOSOTROS NO SOLO SOMOS LOS DEFENSORES DEL RÍO. NOSOTROS SOMOS EL RÍO"


Movilización por la Defensa del Río Magdalena, los Territorios y la Vida. El Río de la Vida (Tramo 1)

El 14 de Marzo, día Internacional de Acción por los Ríos y contra las Represas, en el Departamento del Huila (Colombia); Asoquimbo, El Movimiento Ríos Vivos, Movimiento Regional por la Defensa de los Territorios y la Vida, Haca Yu Macu, Planeta Paz, Censat Agua Viva y el Movimiento Ecosocialista de Colombia, entre otros; iniciamos la travesía por el Río Magdalena “El Río de La Vida” (principal arteria fluvial de Colombia); como expresión de resistencia contra su Privatización, impuesta hoy, por el Gobierno Nacional de Juan Manuel Santos a través del Plan Maestro de Aprovechamiento del Río Magdalena, elaborado por Hidrochina Corporation, Power China y Cormagdalena, para el beneficio de las corporaciones transnacionales. La movilización por el Río de la Vida, es la expresión organizada de resistencia contra el extractivismo y los megapropyectos minero energéticos por la soberanía y autonomía hídrica y alimentaria, por el derecho a vivir y decidir libremente en nuestros territorios y por la vida en el planeta para el Buen Vivir. 

El Departamento Huila, ubicado al Sur de Colombia, ha sido durante los últimos siete años, escenario de uno los referentes de resistencia más significativos del país. La lucha contra el proyecto Hidroeléctrico el Quimbo, enraizada en ASOQUIMBO, ha develado el carácter corporativo del Estado y la función del gobierno de garantizar la invasión de las transnacionales como la hidroeléctrica El Quimbo de la Enel – Endesa considerada como “ejemplo perfecto de impunidad corporativa” 

De igual manera, ASOQUIMBO se ha constituido en eje articulador de las resistencias locales organizadas en el “Comité Defensores del Macizo Colombiano” de San Agustín, el “Movimiento Ciudadano por la Defensa de los Territorios” de Pitalito, el “Comité Defensores del Territorio” de Isnos, “Asonaret de Oporapa y la Vereda Paraguay”, “Colectivo Jaguos por el Territorio”, La Jagua Garzón, “Intersectorial Amigos del Páramo de Miraflores” de Gigante “Comité por la Defensa del Río Baché” de Santa María, “Asoríos” de Algeciras, el “Comité Civico por la defensa de Rio las Ceibas” de Neiva la “Fundación Curibano por la Defensa de los Humedales”, “Somos Rio Aipe” de Aipe todos integrantes del Movimiento Regional por la Defensa de los Territorios y la Vida y del Movimiento Colombiano “Ríos Vivos” que agrupa importantes experiencias de resistencia contra HidroSogamoso (Santander) – HidroItuango (Antioquia) – Consejo Comunitario la Toma en Salvajina (Cauca), Asprocig (Cordoba), entre otros. Su ideario es construir un nuevo modelo económico que garantice la pervivencia de los pueblos con autonomía territorial contra el extractivismo, por la defensa del agua como Bien Público y una de sus manifestaciones los ríos destacando que “lo que se haga con los ríos lo decidan los que viven junto los ríos, los que defienden los ríos, los que aman los ríos.”. 

La movilización “El Rio de la Vida” se organizó en dos tramos. El primero que se cumplió del 14 al 29 de marzo en los departamentos del Huila, Tolima y Caldas, con programaciones especiales que incluyeron foros, paneles, conferencias, recorrido en canoas, movilizaciones, rituales, recolección de información en lugares como San Agustín, Pitalito, La Jagua Garzón, Hobo, Neiva, Aipe, Puente Golondrina, Ambalema, Honda y Dorada. El segundo, que iniciará en Agosto en Dorada y concluirá el 12 de octubre en Barranquilla. 

El recorrido por el Huila:
Transnacionales, se van del Territorio, o las sacamos! 

San Agustín (Huila) punto de partida del recorrido, -patrimonio cultural de la Humanidad por resguardar en sus paisajes a los guardianes del Alto Magdalena- es testigo de todas las expresiones del agua y su abundancia. A solo 122 kilómetros de este municipio, se encuentra la Laguna de la Magdalena, lugar de nacimiento del Río Magdalena y de tres de los ríos más importantes de Colombia: El Río Cauca, Caquetá y Patía. Esquina precisa del continente que recoge con los páramos la humedad de la atmosfera y la destila en agua, lugar de encuentro entre la cordillera de los Andes y nuestras tres cordilleras colombianas. 

“Defender el agua aquí, es defender totalmente el ecosistema de todo el territorio y en esa medida del mundo, aquí estamos en un lugar especialmente privilegiado y tal vez el lugar desde el que habría que articular en este mundo y para este mundo el discurso del agua”

En coordinación con el comité defensores del macizo colombiano, se reunieron alrededor de 300 personas en la maloca de la comunidad indígena Yanakuna del municipio de San Agustín para dar inicio a la movilización con el Ritual Yanakuna. Al unísono, se dijo NO a la privatización del Río Magdalena, recorriendo todas las calles del municipio para concluir con el Panel Extractivismo, Biodiversidad y Cultura, acompañado por el escritor William Ospina con su intervención Somos El Río. La movilización reafirmó nuestro compromiso de luchar por salvar el planeta frente a un colapso inminente generado por el ecocidio de las corporaciones transnacionales.


Más de mil personas en el departamento del Huila, en los municipios de San Agustín, Pitalito, La Jagua, Neiva y Aipe, manifestaron su rechazo a las políticas extractivistas debido a que atentan con sus proyectos de vida, despojan a las comunidades, modifican drásticamente el uso del suelo, privatizan sus aguas y acaban con la vida de los peces. Quedó claro que la generación de energía a través de PCH (pequeñas centrales hidroeléctricas) e hidroeléctricas es un negocio privado que atenta contra la soberanía nacional y entrega nuestras mejores tierras y recursos hídricos para el beneficio de privados nacionales y transnacionales. Se comprobó con los testimonios de los pescadores artesanales y demás ribereños, que la represa genera impactos desde el momento mismo en que se decide imponerlas, debido a la incertidumbre frente a la continuidad de sus proyectos de vida que ocasiona afectaciones psicosociales, además por la ruptura del tejido social. Durante la construcción se despoja a las comunidades generando desempleo masivo, se contaminan los ríos y causan mortandad de peces que se incrementa durante el mantenimiento de las turbinas, -caso Central Hidroeléctrica de Betania- debido al cierre de las compuertas. La prensa invisibiliza las denuncias de los pescadores y campesinos, la movilización el Río de la Vida y se refiere únicamente a las acciones que son respaldadas por la institucionalidad como la cuestionada  II Expedición Técnico Científica al Macizo Colombiano.

El impacto negativo generado por la represa de Betania y el desastre social, ecológico, económico y cultural ocasionado por la construcción del Quimbo, demuestran la validez de los argumentos y de las acciones de resistencia orientadas por Asoquimbo que hoy se extienden por el territorio y el planeta desde “El río de la Vida” que ha permitido conocer las experiencias de los diferentes comités locales de Defensa del Territorio y las propuestas que se han construido de manera autónoma y participativa por parte de pescadores artesanales y ribereños en defensa del río para su Buen Vivir. Y por supuesto, denunciar El Plan Nacional de Desarrollo del Gobierno Nacional de Santos que agudiza los conflictos territoriales con la privatización del río magdalena a través del Plan Master, la entrega de nuestros territorios al capital privado con la delimitación de zonas estratégicas minero energéticas para megaproyectos y el ordenamiento territorial urbano destruyendo humedales y nacimientos de agua. 

El Movimiento por la Defensa de los Territorios y la Vida, se constituye en expresión organizada de la lucha por una política minero energética autónoma y soberana y la construcción de planes de vida colectivos para el buen vivir. 

Nuestro paso por el Tolima:
La subienda, fortaleza de la resistencia como alternativa a la privatización de las ciénagas.



En compañía de la emisora comunitaria Haca Yu Macu, avanzamos por el magdalena en jurisdicción del Tolima. El punto de encuentro, el puente Golondrinas, límite entre el Huila y el Tolima, desde donde se divisa el majestuoso Cerro de Pacandé. En medio de reuniones, paseos de ollas comunitarias, lunadas y canoas, compartimos con comunidades indígenas Pijaos, Panches, ribereños y pescadores que se preguntan ¿qué es lo que está pasando con el río Magdalena?

El río Magdalena, lugar de encuentros y construcción de identidades, fluyen reflexiones y con preocupación los ribereños narran el avance de la política de muerte que entrega las tierras y el río para su explotación, afectando sus cultivos de pan coger, como el caso de las comunidades indígenas Pijaos de Monte Frio, Balsillas y Santa Bárbara quienes durante años han solicitado tierras pertenecientes a su reguardo colonial sin tener respuesta; mientras el gobierno entrega en título minero 9 mil hectáreas de su territorio y los obliga a negociar con la Empresa en condiciones asimétricas. 

Navegando en las canoas, río abajo, los pescadores de Natagaima, Ambalema, Honda y la Dorada, denuncian cómo la construcción de la troncal del magdalena, el sedimento, el trasvase del Río Guarinó y la contaminación generada por la explotación petrolera y minería, han disminuido, en un 60%, el oxígeno en el río, generando una significativa disminución de la pesca, especialmente del Bocachico. 

“Mis hijos aman la pesca, aman el rio, pero esto ya se acabó, ya hay que sacar a los hijos del rio, sacarlos de este cuento” narra con nostalgia un pescador.

Y mientras las aguas y el conocimiento del pescador sobre las mismas nos orientan por el río, empezamos a entender la importancia de la conexión entre el río, sus afluentes y las ciénagas. Y es que prácticamente, la desaparición de la subienda, según cuentan los pescadores, se debe a la privatización de las ciénagas por parte los grandes terratenientes en el Medio y Bajo magdalena. 

Las tierras son de Uribe, de sus amigos, de los políticos; denuncian los pescadores. Y ellos han decidido cercar las ciénagas y detener el ciclo de reproducción de los peces, no los dejan ni desovar. Las ciénagas son los lugares en donde duermen y se alimentan los peces mientras se crían para luego subir por todo el magdalena y reproducirse. 

Es admirable el conocimiento de los pescadores sobre todo el sistema hídrico que envuelve al magdalena y la claridad con la que plantean un nuevo control del territorio por quienes lo habitan en equilibrio con la naturaleza y para el beneficio de sus comunidades. Una navegabilidad para quién se preguntan. Una navegabilidad global para el libre comercio o una navegabilidad para la vida, para la humanidad.

El recorrido por el Tolima estimuló la defensa del territorio, el rio Magdalena y la vida. Fortaleció los comités por la Defensa del Territorio y la Vida. Y permitió convocar a una reunión de coordinación con todas las organizaciones sociales que se unieron en el transcurso de la movilización El Rio de la Vida, especialmente con las asociaciones de pescadores del medio y bajo magdalena con el fin de coordinar el segundo tramo de la movilización que parte desde Dorada (Caldas) hasta la desembocadura en Bocas de Ceniza en Barranquilla. Se resalta el interés por participar en el Encuentro Internacional por la defensa de la cuenca del río Magdalena, Macizos, Páramos, Ciénagas, Humedales previsto para finales del mes de octubre del presente año donde contamos con significativas experiencia y reflexiones para enriquecer nuestra Agenda Común por el Buen Vivir. 

NI SOCIALIZACIÓN, NI PRIVATIZACIÓN DEL RÍO MAGDALENA!
NOSOTROS SOMOS EL RÍO, NOSOTROS DECIDIMOS CON EL RÍO!




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El título del artículo tomado del discurso del escritor William Ospina leído en San Agustín, durante en inicio de la Movilización. Para leer el discurso completo haga click aquí
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lunes, 16 de marzo de 2015

Tala indiscriminada en La Jagua

En la zona denominada las peñas del centro poblado la jagua, REFOCOSTA (Contratista de EMGESA) adelanta ilegalmente una masiva tala de arboles 

En el marco de la Movilización Nacional por la Defensa del Río Magdalena, los territorios y la vida (El Río de la Vida), las comunidades de La Jagua del municipio de Garzón, Huila y demás participantes del recorrido, evidencian como la Empresa Emgesa por medio de la contratista REFOCOSTA, se encuentra realizando, hoy miércoles 16 de marzo de 2015 una masiva tala indiscriminada en el sector denominado las peñas.
Según denuncias del gremio de aserradores y habitantes de la jagua, se están afectando recursos maderables, tales como el caucho, Iguá, cachimbo, caracolí, dinde, raspa yucos y cedro de altísima calidad que solo es producido por la zona centro del departamento del Huila. Dentro de las principales preocupaciones por parte de la comunidad se encuentran; el incremento de la temperatura, la producción de CO2 generada por la descomposición de más del 40% de la materia orgánica que quedaría inundada, debido a que solo se están talando árboles grandes de más de 10 cm de diámetro.

Así mismo se afecta la fauna por la destrucción del hábitat, zona de alimentación y reproducción de especies tales como loros y pericos, variedades del género de Ephonia (especie endémica) Morrocoyes, pico de plata, azulejos y garrapateros, entre otras, que habitan en las peñas, según manifiesta la comunidad. Además, se restringe el derecho fundamental a la libre circulación por lugares de encuentro y recreación tradicionales para los habitantes de La Jagua y demás Garzoneños.



Frente a la omisión de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales ante la masiva destrucción, integrantes de la Asociación de Afectados por el Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo, en cumplimento de la resolución 2134 del 20 de octubre de 2014 emitida por la CAM, que interpuso medida preventiva a EMGESA, de suspender la actividad de aprovechamiento forestal en el vaso del embalse del PHEQ, decidieron permanecer en la zona, exigiendo la suspensión inmediata de las actividades adelantadas por REFOCOSTA. Finalmente, la empresa dio orden de suspender el trabajo sin desalojar el área, mientras la comunidad continua alerta al reinicio de la tala.



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Nosotros Somos El Río


Intervención del escritor William Ospina en el inicio de la Movilización por la Defensa del Río Magdalena, los Territorios y la Vida.

San Agustín, Huila. 14 de marzo de 2015


Alguien le preguntó a San Agustín qué es el Tiempo. Y aquel hombre sabio contestó: “sino me lo preguntan lo sé, pero si me lo preguntan no lo sé”.

Creo que con el agua pasa algo semejante. Todos creemos saber desde niños qué es el agua, pero cuando llega la hora de dar una definición, sólo podemos decir una parte de lo que sabemos. Alguien dirá que es el líquido que calma nuestra sed, o que es ese elemento transparente que nos baña y nos refresca. Otro contará de qué manera regar con agua la tierra hace crecer las plantas. Un sediento en el desierto dirá con certeza que el agua es la diferencia entre la vida y la muerte. Un sacerdote católico nos recordará que es la diferencia entre pertenecer o no al reino de Dios. Un químico nos explicará que es una sustancia hecha con dos partes de hidrógeno y una parte de oxígeno, y resumirá su definición con la conocida fórmula de H2O. Todas esas cosas son verdad, pero ninguna de ellas agota lo que es el agua para la humanidad. 

Alimento y medicina, sustancia química y elemento místico, recurso industrial y servicio público, el agua es la más elemental y la más compleja de las sustancias de este mundo, está en la nube y en la lágrima, y es sobre todo la razón por la cual hay vida en la tierra. Por ella nació la vida y por ella la vida se conserva. Y, por supuesto, también por ella puede perderse la vida, como lo supieron hace treinta años los habitantes de Armero, sorprendidos en la noche por una avalancha que produjeron las aguas del deshielo de la montaña. 

Es necesario comenzar con una sencilla meditación sobre el agua, porque aquí todo depende de la mirada que arrojemos sobre las cosas. Alguien puede decir que el agua es sólo un líquido, y habría que responderle que el agua está en las nubes que vuelan sobre nuestras cabezas, en el aguacero que se desprende de ellas, en la siempre activa vegetación de los páramos, en la niebla que respiran los bosques, en la savia que asciende por los troncos de los árboles, en la música de los arroyos, en el bullicio de las cascadas, en los peces que avanzan por la corriente y en el cuerpo de los pescadores que los atrapan. 

No hay agua sin mares que se evaporen sin bosques que enfundan niebla, sin páramos que condensen la humedad, sin humedales que filtren, sin ciénagas que oxigenen. El agua no es un líquido, no es sólo un elemento, el agua es un sistema, y Colombia es el mejor ejemplo que se puede mostrar de cómo un territorio puede estar configurado como una inmensa fábrica de agua. Pero Colombia también es el mejor ejemplo de cómo un país puede ignorar su realidad más profunda, y dormir sobre un tesoro como el dragón del cuento, sin aprender a qué se debe ese tesoro, sin saber cómo protegerlo.

Lo más alarmante es que el sol sabe cómo sacar el vapor de los mares, el páramo sabe cómo condensar la humedad en gotas de agua, los bosques saben cómo producir niebla, las selvas saben cómo producir vapor de agua, las gotas saben cómo hacer arroyos, los arroyos saben cómo juntarse en ríos, el agua sabe cómo circular, cómo subir al cielo en vapor y bajar del cielo en lluvia, y deslizarse en forma de río y amontonarse en forma de océano, pero la que según es fama es la única criatura inteligente del mundo, es el ser humano, no sabe cómo proteger el agua que le da la vida, ni cómo agradecer por ese tesoro invaluable. 

Somos capaces de ser consumidores de agua, estudiosos del agua, administradores del agua, vendedores de agua, pero no sabemos ser protectores de agua, y sobre todo no sabemos pensarnos como parte del agua. La vemos como algo ajeno a nosotros, aunque resulta que el 95 por ciento de nuestro cuerpo, según los sabios, está compuesto de agua. 

El joven poeta Novalis decía que el aíre es nuestro sistema respiratorio exterior. Mar, Río, Laguna, Gota de Lluvia, también podemos decir que el agua es nuestro sistema circulatorio exterior: Somos parte inconsciente del ciclo del agua. Pero tenemos que convertirnos en parte consciente de este ciclo, porque los peligros del agua en nuestro tiempo, los males que la amenazan, se deben todos a la especie humana. 

Parte muy importante de la solución de los problemas contemporáneos consistiría en que todos sepamos que somos el agua, que proteger el agua es protegernos, que salvar el agua es salvarnos. Los seres humanos solo podemos vivir en la cultura, ya no somos criaturas de la naturaleza, aunque estamos siempre en relación con ella. Y depende de la mirada que nuestra cultura arroja sobre el mundo, el trato que le damos a todas las cosas. 

Durante mucho tiempo la cultura supo que el agua es el origen, como lo afirmaba en Grecia hace 25 siglos Tales de Mileto. Que el agua es más preciosa que el oro, como lo cantaba en ese mismo tiempo el poeta Píndaro. Que el agua es condición de toda vida, que si no hay vida en Marte es por su ausencia, y que si este planeta azul es una fiesta multicolor de todas las manifestaciones de la vida es porque aquí se cruzaron a la temperatura adecuada el agua y la luz.

Pero el mayor peligro para la especie humana es vivir en una cultura que olvide la abundancia de los significados del agua, y que termine pensando que el agua es solamente un servicio público, o solamente una fuente de energía. Corremos el riesgo de cortar los bosques pensando que el agua es solamente la corriente del río; de arrasar los páramos pensando que el agua es solamente una fuente de energía eléctrica. Podemos acabar con los humedales, secar las ciénagas, canalizar las quebradas, pensando que el agua es apenas esa corriente cuya fuerza alimenta las turbinas. 

Y lo que pasa con el agua pasa con los ríos. También hay quien termina pensando que un río es apenas un caudal de agua que fluye entre las piedras y que puede ser más productivo si se lo canaliza, si se lo domina, si se lo somete a la industria humana. 

Pero la civilización siempre supo ver en los ríos esa complejidad que ahora muchos pierden de vista. 

Porque un río no es sólo una corriente de agua, un río, todo río, es un río de vida. Es el agua, los páramos donde nace, los bosques que lo alimentan, la vida que lo puebla, los peces que lo recorren, y por supuesto los seres humanos a que se sirven de él, los campos que lo rodean, los afluentes que en él desembocan, las nubes que descargan sus lluvias, y el mar en que finalmente se precipita. 

Todas las civilizaciones dialogaron siempre con los ríos. Mesopotamia se llamaba una región cuya principal riqueza fue siempre ser, como lo indica su nombre, un valle muy fértil entre dos ríos, y allí nacieron algunos de los elementos más poderosos de la cultura tal como hoy la conocemos: el cultivo de los cereales, la domesticación de ciertos animales, el arte de la escritura, el culto de los dioses, la ciencia antigua de contar historias y el arte provechoso de mirar las estrellas.

Más dramático fue el caso de Egipto, un país que le debió siempre a un río su existencia. Si no fuera por el Nilo, por la carga de lodos vegetales que trae desde los altos lagos de África, la civilización egipcia no habría existido. Hace unos meses tuve la suerte de volar sobre el desierto africano, y ver allá abajo esa cosa increíble, una franja verde de vegetación y de ciudades en medio de un blanco y desolado mundo de arena. 

Los egipcios comprendieron mejor que muchos, porque saltaba a la vista, que el río es un milagro, que esas aguas llenas de un légamo vegetal fertilizaban las arenas muertas y convertían una ancha franja de las orillas en un valle fértil, donde las palmeras producen dátiles de extrema dulzura, donde nunca llegaron las vacas flacas de la pobreza sin que las precedieran las vacas gordas de la extrema fertilidad. 

Y sin embargo los egipcios aprendieron que el río podría ser alterado, siempre y cuando fuera para beneficio de las poblaciones ribereñas. La capacidad del ser humano de alterar el mundo puede ser muy valiosa si se inscribe en altos propósitos. Egipto necesitaba una represa, porque el régimen de las crecientes del río obedecía a ciclos incontrolables, y solo cada tanto tiempo el río venía a fertilizar la tierra. Alguien se dijo que desde hace mucho tiempo; “el río es el corazón de este reino, pero ese corazón necesita un cerebro. Aquí está la fuerza de la fertilidad, pero la cultura podría aportar un ritmo distinto en el manejo de las cosechas, sin alterar más de lo aconsejable la naturaleza del río. 

Y un día los egipcios hicieron la represa de Asuán, conquistaron la tremenda capacidad de regular el ritmo de las crecientes, de lograr que el río pudiera fertilizar la tierra de todo el año. Era una modificación de la naturaleza, pero estaba guiada por la intención generosa de mejorar la vida de millones de campesinos de las riberas.

El Nilo es tal vez el río más largo del mundo, la represa se hizo justo en la mitad del río, donde comienza Egipto, y por ello afectaba sólo a ese país. Ahora Sudán se propone hacer otras represas en la parte más alta del río, y esto afectará seriamente el caudal que Egipto recibe, por lo cual tendrán que pasar por largas negociaciones para armonizar los intereses de Sudán en la parte alta del río, muy extensa por cierto, con los intereses de Egipto en la parte baja. 

Yo no creo que haya que ser enemigos por principio de las modificaciones que la cultura puede obrar sobre la naturaleza. Pero la humanidad tiene que ser consciente de que su labor altera, a veces de una maneta irreparable, el orden natural, y por ello tiene que ponderar la magnitud de su influencia, calculando los riesgos, para no obrar alteraciones destructivas.

Recuerdo que Estanislao Zuleta me dijo alguna vez: “no hay que exagerar el culto de lo natural contra lo artificial. La viruela es muy natural, y la vacuna es muy artificial, pero yo prefiero la vacuna a la viruela”. Los pueblos indígenas de la Mojana, en la región del Sinú, allá donde el Magdalena se une con el Cauca para rodar hacia el Caribe, construyeron hace muchísimo tiempo una asombrosa red de canales para regular el ritmo de las inundaciones en esa región donde convergen las aguas de los ríos y donde hay un país de ciénagas.

Todas las aguas que viajan hacia el norte convergen allí, con sus limos fértiles, e hicieron de esa región un extenso templo de la vida vegetal y animal. Y los zenúes, hace siglos, ya sabían que si es para bien, se pueden obrar modificaciones en la naturaleza. Es más, no sólo tuvieron el conocimiento de ingeniería hidráulica necesario para regular con sus canales el ritmo de las inundaciones en esa región que recibe buena parte del agua de nuestras cuencas, sino que hicieron al mismo tiempo una obra de arte de seiscientas cincuenta mil hectáreas, que todavía se puede ver cuando se sobrevuela la región, ahora víctima de las inundaciones porque ya no está la sabiduría de los zenúes sino la avidez de las ganaderías que arrasan los bosques para construir una absurda economía casi improductiva.

Con la llegada de nuestra época, con el crecimiento de las ciudades, con el peso de la contaminación de desechos humanos e industriales, con el auge de los agroquímicos y la deforestación de las orillas, ya no convergieron en la Mojana solamente las aguas sino los desechos de buena parte del país. Y la Mojana va dejando de ser aceleradamente el templo de la vida para convertirse en una región de desastre. 

Popayán, Cali, las ciudades de la zona cafetera, y Medellín, que tributan sus desechos al río Cauca, no advierten como están aportando sus miasmas para degradar esa región que recibe las aguas; como tampoco advierten Neiva, Ibagué, Barrancabermeja, Bucaramanga y sobretodo Bogotá, que tributan sus desechos al río Magdalena, cómo contribuyen minuto a minuto de un modo terrible al deterioro del río y al envenenamiento de las ciénagas, que no son pantanos incómodos, como piensan muchos, sino purificadoras del agua y enormes proveedoras de oxígeno.

Todos los ribereños del mundo, los del Yangtzé y los del Ganges, los del Tigris y los del Éufrates, los del Nilo y los del Níger, los del Rhin y los del Danubio, los del Volga y los del Mississippi, los del Orinoco y los del Paraná, supieron siempre que los ríos no son apenas agua sino vida, y supieron honrar a sus ríos, dialogar con sus ríos. Hay que ver lo que fue ese momento histórico en que se unieron en un solo reino el alto y el bajo Egipto, el reino del papiro y el reino del loto, hay que ver todas las estelas de piedra, todos los relatos, todas las músicas y todos los poemas que nacieron de esa alianza.

Yo no sé con qué fin habrán hecho los antiguos habitantes de estas tierras esas poderosas esculturas de piedra que asombran al mundo, esos jaguares humanos, esos cóndores que se mezclan con hombres y con serpientes, pero yo sólo puedo verlas como los guardianes del nacimiento del río. No me parece una casualidad que el arte escultórico más antiguo de nuestra tierra se haya dado precisamente aquí donde nace el gran río que recorre y fertiliza todo el territorio.

Uno diría que Barranquilla está muy lejos de San Agustín, y sin embargo hay algo tremendo que las une, este majestuoso cauce de agua al que todos pertenecemos porque es uno de los grandes caminos de América. Yo nací en los páramos de los Andes, en un pueblo perdido en la niebla, y sin embargo me siento parte del río, sé que esas aguas que bebieron siempre mis abuelos, las aguas del Gualí y del Guarinó, son parte del río Magdalena, y que esas aguas nos hermanan, nos hacen pertenecer al mismo mundo, como este macizo colombiano nos hace hermanos de los que viven junto al Patía, junto al Caquetá y junto al Cauca, nos hace hermanos de los que orillan el inmenso Amazonas.

La organización de los territorios, eso que llaman con palabras un poco resecas el ordenamiento territorial, debería hacerse sobre todo a partir de los dibujos de la naturaleza. Toda la cuenca del Magdalena debería formar una sola gran región; los gobernantes deberían administrar y planificar pensando en las fuerzas profundas de la naturaleza y en los grandes trazos de la geografía. Porque de ellas depende la economía y no al revés.

El territorio colombiano está descuartizado por un ordenamiento territorial que no tiene en cuenta las fuerzas profundas de la vida ni las necesidades profundas del territorio y de su gente. Por eso los bogotanos no saben hacia donde van esas aguas después de que ellos las utilizan; por eso los habitantes de Ambalema no saben qué es lo que trae tan sucias las aguas del Magdalena; por eso los pescadores de Honda no saben por qué se acabó la subienda. Los habitantes de Caucasia o de Majagual no saben qué le deben a los de Popayán, de Cali o de Manizales.

La naturaleza dialoga continuamente con la historia. Pocos saben que Honda llegó a ser una ciudad tan importante en la colonia a causa de una piedra, de una gigantesca piedra que prácticamente corta en dos el curso del río Magdalena, que nunca permitió la navegación fluida de barcos grandes a lo largo del río e hizo que los bergantines de los conquistadores no pudieran llegar más allá de Honda hacia el sur.

Pocos saben que esa piedra hizo que fuera Honda el puerto alimentador de Santafé de Bogotá y el punto de contacto de la capital con la metrópoli española. Pocos saben que medio siglo después de la Independencia, fue también ésta la causa de que fuera Honda el centro donde se embarcaba hacia el exterior la cosecha cafetera.

Pocos saben también que fue la navegación por el río lo que acabó con la navegación por el río: que fueron las calderas de los vapores del Magdalena las que consumieron la madera de todos los bosques de las orillas. La tala de los árboles hizo que las raíces soltaran los sedimentos, y el lecho del río subió tanto que hizo imposible la navegación. Al mismo tiempo los pesticidas, los fertilizantes, los residuos industriales y orgánicos de las ciudades, y el cianuro y el mercurio de la minería, fueron envileciendo el río de tal modo que los peces escasearon cada vez más.

Ahora quieren darle al río el golpe de gracia. El lugar de intentar recuperarlo, devolverle la vida y salvarlo, como hacen las naciones europeas con sus ríos, no sólo permitimos que vaya muriendo gradualmente sino que intensificamos la presión hostil sobre él. Y es allí donde aparecen las hidroeléctricas como el golpe fatal sobre el lomo de un río moribundo.

Toda gran represa afecta seriamente la vida de un rio, porque interrumpe el flujo de la vida en su corriente. Un día los peces, cuya vida consiste en recorrer el río, como lo demostraba ese prodigio de fecundidad que era la subienda, encuentran que ya no es posible remontar las aguas o descender por ellas. El río se ve dividido en compartimientos. Ya uno es grave. Dos, son ciertamente un atentado contra la vida del río. Pero todo un sistema de hidroeléctricas como el que nuestros gobiernos están permitiendo que se formen en el cauce del río son una verdadera profanación contra un rio que en Colombia, que es una fábrica de agua, un pulmón del planeta y el centro de una abigarrada biodiversidad, es fundamental para todos los ciclos de la vida.

¿A qué se debe que los grandes poderes permitan que se obre esta gigantesca profanación? A una combinación terrible de ignorancia con arbitrariedad. Así como el territorio no fue ordenando siguiendo pautas naturales ni culturales sino políticas y burocráticas, de modo que unos funcionarios totalmente desconocedores del territorio y de sus dinámicas, ignorantes de las necesidades de la gente que vive en cada región, disponen a su antojo la administración del país, así mismo gentes que no tienen conocimiento de la complejidad de la vida del río, y de la necesidad de preservar sus ciclos y de proteger sus entornos, la urgencia de salvar el gran laboratorio del agua equinoccial, creen que pueden cuadricular el río, que pueden convertirlo en una red de tuberías en la parte alta, un canal de esclusas y de presas en la parte media, y una autopista en el tramo final.

Piensan que el río está sólo para servir a ciertas necesidades, casi siempre ilusorias, de sus planes de desarrollo. Un desarrollo pensado al margen de la vida de los territorios, un desarrollo diseñado en función de la economía de otras sociedades, un desarrollo delirado a partir de unas prioridades empresariales, un desarrollo para el que la naturaleza no existe sino como bodega de recursos y variable financiera, un desarrollo para el que el planeta es concebido como una gran factoría y los seres humanos apenas como un obstáculo que hay que superar.

No podemos permitir que triunfe sobre la historia una cultura del lucro para la que los seres humanos son un estorbo y la naturaleza es una cosa inerte que se puede mover de un lado a otro sin consideración. Porque este diseño no está trazado, como el de la represa de Asuán, para favorecer la vida de una nación, sino para convertir el río, lo más sagrado que tenemos, en una fábrica de electricidad, y ni siquiera para el consumo de la propia gente sino para los intercambios del mercado mundial.

No les importa que haya que sacrificar el gran laboratorio del agua, no les importa que haya que sacrificar el nicho vital de los seres humanos, y es a eso a lo que se atreven a llamar pomposamente el desarrollo. Tal vez será por eso que después de varias décadas de ese modelo de desarrollo ya no quedan peces, ni pescadores, ni campesinos, ni agricultura. Y asombrosamente los que fueron desterrados a las ciudades tampoco tienen empleo, ni seguridad, ni acceso a la educación ni a la cultura. ¿Qué desarrollo es ese? Más bien qué irrealidad, qué impaciente y activa locura.

Por eso he querido sumarme a este clamor. Queremos una economía que tenga en cuenta a la gente. Queremos una economía que respete el río, que respete las fuentes profundas de la vida. Los peces le dieron vida a generaciones enteras de seres humanos: el río contaminado no le da vida a nadie. Los bosques le dieron oxígeno a generaciones enteras de seres humanos: las riberas devastadas no le dan vida a nadie.

Claro que queremos progreso, lo que no queremos es que se llame progreso a la devastación, a la muerte, sólo porque es rentable para unos cuantos. Obtengamos la energía del viento y del sol, que son fuentes inagotables, no obtengamos la energía matando la vida, destrozando la naturaleza y envenenando los manantiales.

Y que lo que se haga con el río lo decidan los que viven junto al río, los que defienden el río, los que aman el río. Por eso lo más importante es que dejemos de ser observadores de lo que hacen con nuestro país los que se creen dueños de todo. El río es la vida del territorio. Los ríos son las fuentes profundas de la cultura. Proteger el río es proteger la verdadera civilización. Proteger la naturaleza es pensar en ese otro río, el río de las generaciones, a las que está desamparando una cultura de la impaciencia, de la avidez y del saqueo. No hay que arrancarle todo a la tierra ya. Hay que vivir con deleite el presente pero hay que dejarle un futuro a la tierra. Nosotros no sólo somos los defensores del río: nosotros somos el río.
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