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miércoles, 22 de enero de 2014

Crece malestar por expropiación de tierras en El Quimbo

Domingo, 19 Enero 2014 03:56

  • Escrito por  Rafael Trujillo LA NACIÓN, NEIVA
La Escalereta, en El Agrado, es una comunidad que se desintegra poco a poco. En primer plano, a la izquierda, una vivienda demolida.La Escalereta, en El Agrado, es una comunidad que se desintegra poco a poco. En primer plano, a la izquierda, una vivienda demolida.
Mientras avanzan las obras de infraestructura de la futura represa, aumenta el descontento social por el inicio de losprocesos de expropiación de las tierras que no han sido vendidas por sus propietarios.

En El Agrado, en el centro del Huila, muchos de sus habitantes sienten que una parte importante de su municipio ya no les pertenece. Es como una tierra ajena, a la que hay que pedir permiso para entrar. Cuando se viaja por la carretera que conduce a Garzón, a escasa distancia del río Magdalena, hay una línea divisoria que nadie ve pero que todos perciben que está ahí. “De aquí pa’llá es de esa gente”, me avisa Rómulo Cediel, quien por fuerza cambió su labor como agricultor para convertirse en moto taxista. Cediel se refiere al punto en el que iniciará la inundación por la construcción de la represa El Quimbo.

A poco más de un año de su anunciada terminación, la hidroeléctrica marcha ya por el 55 por ciento de ejecución, precisa Antonio Sarmiento, director de obra de El Quimbo. “El llenado comenzará en diciembre” de este año, agrega el directivo. Pero mientras se da inicio a ese proceso -en once meses, exactamente-, no parece ceder la ola de cuestionamientos en la que ha estado envuelta la construcción, considerada como la de mayor magnitud en la historia reciente del Huila.

Para la compañía Emgesa, que desarrolla el proyecto, las cosas “marchan bien”, pese a los tropiezos que el proyecto ha experimentado. Y ajustando los cronogramas y tras las pruebas correspondientes, el “punto cero de generación de energía”, el inicio efectivo de operaciones, debería darse entonces a comienzos de 2015.

Sin embargo, uno de los asuntos pendientes podría hacer crecer como espuma el descontento social que se respira en varias de las zonas donde habitan comunidades que serán ribereñas al futuro embalse: la notificación por parte de Emgesa del inicio del trámite judicial de expropiación de varios predios, con cuyos propietarios u ocupantes no ha podido llegar a acuerdo alguno. Es el caldo de cultivo para un conflicto tan complejo como los que ya se han cruzado por el desarrollo de El Quimbo, con el agravante de que la obra física está avanzando a pasos agigantados y el llenado de la presa es inminente.

El río Magdalena, a medio camino entre El Agrado y Garzón. Toda la zona llana será inundada por la represa.

Pendiente

Para El Quimbo había 1.250 predios que comprar, “y nos quedan de 150 a 160 que no se han podido negociar con los propietarios”, explica Sarmiento. ¿Qué ocurre? “No quieren vender o piden montos muy altos”, agrega el directivo de Emgesa.

Sin embargo, algunos de los propietarios tienen otros argumentos. “Me ofrecen restituirme la tierra”, comenta Nemesio Chávarro, un labriego entrado en años con quien recorremos unas vegas (tierras bajas, llanas y fértiles, generalmente regadas por un río) de cacao. “Pero”, agrega escéptico, “no me la entregan en producción. Toca arrancar de cero. ¿Cómo voy a mantener la familia?”.

Muchos están en la incertidumbre. O bien no negociaron con la empresa, o no han sido notificados de las decisiones sobre su traslado. La espera llena de dudas a comunidades como la de la vereda La Escalereta, donde a toda hora se oye muy cerca el ruido de una planta trituradora. “No dejamos que jodiera (que operara) de noche, porque sí la iban a poner”, añade Nemesio.

En varias zonas, el paisaje deja entrever el proceso de retiro de sus habitantes.

La Escalereta es uno de las poblaciones que quedará bajo las aguas del embalse. La comunidad ha comenzado a desintegrarse. Aquí y allá, junto a la calle central destapada y por la que continuamente transitan volquetas, hay viviendas que están a medio demoler, sin ventanas, puertas ni techos. “Ya hubo quienes entregaron la casa. Se han ido al menos 20 familias. Esa casa (señala una construcción cercana) tenía 12 piezas, se arrendaba con derecho a cocina, y ahí nos levantamos un poconón. Eran casas de finca, antiguas”, afirma Jaime Bautista. Y comenta. “A usted le da guayabo. Para diciembre fue mucha la gente que ya no estaba. Se veía la merma”.

Otros confirman que, pese a vivir en la zona, no fueron incluidos en el censo oficial de afectados. “Yo pasé unos papeles a Emgesa, pero como no fui censado, quedé por fuera. Una cosa que hostiga es que dieron beneficios a gente que ni era de la región ni trabajaba aquí, y por esas coincidencias de la vida estaban ese día acá y fueron censados y fueron llamados a darle el auxilio. A mí me contestaron que ni luchara, siendo uno de los natales de acá”, se lamenta Rómulo Cediel.

Reclamaciones

Para Miller Dussán, directivo de la Asociación de Afectados por El Quimbo, Asoquimbo, la situación es delicada. “Las familias, pequeños poseedores, propietarios y ocupantes, tienen el derecho a reasentamiento como primera opción. Pero como Emgesa sabía no había tierra y era muy costosa optó por ofrecerles dinero, a costa de que la licencia señala que la empresa debe restituir la actividad productiva”. Y se agravó porque “como algunos no aceptaron el dinero, Emgesa dio por agotada y fallida la enajenación voluntaria”. Y así arrancó el proceso de expropiaciones.

Hoy en Garzón habrá una nueva reunión con los afectados, amenazados de expropiación de sus tierras. “Se hará un recurso de reposición a cada uno según el caso. Y los días martes y miércoles se trabajará con quienes no fueron censados o que siendo censados no se les ha cumplido. Se interpondrán entonces unas mil tutelas, para exigir a Emgesa el censo y el cumplimiento de las compensaciones”, añadió Dussán.

Pero mientras arrancan estos nuevos procesos judiciales, el tiempo apremia y El Quimbo sigue -incluso con una demanda ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos-. Para Emgesa, de hecho “hay que tomar decisiones porque ya estamos próximos a iniciar el proceso de aprovechamiento forestal (el corte de vegetación en las zonas a inundar) y esperamos a finales de este año iniciar el llenado del embalse”, concluye Antonio Sarmiento, director de obra de El Quimbo.

La terminación de la represa es, pues, inminente. Pero las soluciones a las comunidades, que no dan espera, también debería serlo.


Diferentes rostros en torno a El Quimbo

“Cada quien habla de cómo le fue en la feria”, reza un adagio popular. Y aquí pasa igual. Algunos de los habitantes de la zona de impacto de El Quimbo responden que lograron una negociación satisfactoria. Pero otros aún esperan respuestas.

Jaime Bautista, vereda La Escalereta, El Agrado

“A mí ya me informaron del lote que me corresponde en Llano de la Virgen (Altamira). Estamos pendientes del suministro de agua”.

Rómulo Cediel, El Agrado

“Yo era un obrero cogiendo algodón, arroz, paleando, sembrando maíz, ayudante de tractor, lo que saliera. Y desde cuando los patrones aflojaron por la represa, nosotros quedamos borraos. Nos dijeron que no había nada qué hacer, porque la represa impedía el trabajo. Me conseguí una motico vieja para conseguir cualquier sustento”.

José Joaquín Calderón, El Agrado

“Nací y vivo aquí. Trabajé en la ribera del Magdalena, en cultivos de arroz, de maíz, de tabaco, de algodón, y a mí no me censaron. Yo creo que a muchos les pasó lo mismo. Aquí todos somos perjudicados por El Quimbo”.

Leonel Flórez, vereda Veracruz, Gigante

“Les van a expropiar a mis hijos, que fueron criados en la vereda. Ellos tienen sus derechos porque se los vendí a ellos. A uno le ofrecieron 20 millones, y a la que menos tres millones de pesos”.

Luz Marina Guayán, La Jagua, Garzón

“Eso es feo. Estar como en ese riesgo de que ya lo saquen. A toda hora y momento ellos amenazando. Se nos vinieron con ‘es eso (la compensación ofrecida) o se salen’. A esa gente no les importa”.

Claudio Trujillo, La Jagua, Garzón

“Con El Quimbo, los que tenían mucho ganaron mucho. Pero los que nada tenían, seguirán con nada. No tenemos representación de nadie”

Así va El Quimbo

Obra física*
Avance del proyecto 55%
Inicio del llenado del embalse Diciembre de 2014
Inicio de operación Comienzos de 2015 (fecha estimada)
Principales frentes de trabajo Casa de máquinas (donde se ubican los equipos necesarios para generar energía), vertedero (la estructura de canales abiertos con cuatro compuertas que permiten el paso controlado del agua en caso de crecientes del río o si el embalse llega a su máxima capacidad), dique auxiliar (la estructura suplementaria que ayuda a contener el agua del embalse) y presa.

Acuerdos en mesas de concertación*

• 30 acuerdos en mesas de concertación con autoridades regionales, locales y representantes de la comunidad, incluidos en la Licencia Ambiental.
• Constitución de una fiducia por $16.500 millones para proyectos de desarrollo local en los municipios del área de influencia: construcción de 6 puertos en el embalse y suministro de un ferry; programas de titulación de predios; viaducto entre Garzón y El Agrado; cofinanciación de programas de vivienda.

Aspectos sociales*

Censo de residentes 1.764 personas
Acuerdos de reubicación colectivo 150 familias de las veredas La Escalereta, Balseadero y Veracruz
Acuerdo de reasentamiento individual 17 familias
Censo de no residentes 1.272 personas
Compensación con recursos y capacitación del Sena Más de 1.200 personas
http://www.lanacion.com.co/index.php/noticias-regional/huila/item/228781-crece-malestar-por-expropiacion-de-tierras-en-el-quimbo

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