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martes, 5 de noviembre de 2013

EL QUIMBO SE FINANCIA CON LA POBREZA Y DESGRACIA DE LOS CAMPESINO

La única preocupación de Emgesa ha sido el cronograma de obras de la zona de máquinas sin importar demasiado el aplazamiento en la generación de energía, debido a que tienen garantizada la rentabilidad económica con los recursos del Estado con el  “cargo por confiabilidad”, la modificación permanente de la licencia y de los plazos en el cumplimiento de las compensaciones; el acceso al mercado carbono y la especulación financiera con la emisión de bonos en el mercado local (565.000 millones de pesos recientemente), razón por la cual  “tienen un atraso en la entrada en operación del proyecto y la UPME y el Ministerio de Minas no los multó o les cobró las pólizas, no han querido pagar las obligaciones del PMA ni las indemnizaciones por las tierras a ser inundadas, lo que indica que aspiran a llegar a la fase de explotación del proyecto y pagar con la generación y no como debió ser desde el inicio del proyecto con sus recursos. Se financian con la pobreza y la tragedia de los campesinos del área a ser inundada” y Emgesa y el Gobierno saben que los daños son irreversibles pero cuentan con la ANLA como encubridora de sus crímenes ecológicos, sociales y financieros.

MILLER ARMÍN DUSSÁN CALDERÓN
Profesor e Investigador Universidad Surcolombiana.
Doctor Educación y Sociedad. Universidad Autónoma de Barcelona.
Investigador  Asoquimbo


A propósito de la publicación en La Nación



El Quimbo entrará en operación en 2015

Domingo, 03 Noviembre 2013 03:15
  • Escrito por  LA NACIÓN, NEIVA
Una mirada general al desarrollo de El Quimbo: la casa de máquinas (izquierda), el vertedero (centro) y la presa (derecha).Una mirada general al desarrollo de El Quimbo: la casa de máquinas (izquierda), el vertedero (centro) y la presa (derecha).
Semanas más, semanas menos, el proyecto hidroeléctrico entrará en operación a comienzos de ese año. Pese al avance de la obra, por encima de 50%, persisten dudas sobre compensaciones y asuntos aún pendientes.

A poco más de un año de la anunciada terminación de las obras, la hidroeléctrica El Quimbo marcha por el 53 por ciento de ejecución del proyecto, y mientras se anticipa que el llenado efectivo de la represa comenzará en octubre de 2014 -a la vuelta de once meses-, no parece ceder la marea de cuestionamientos en la que ha estado envuelta la construcción, considerada como la de mayor magnitud en la historia reciente del Huila.

Para la compañía Emgesa, que desarrolla el proyecto, las cosas “marchan bien”, pese a los tropiezos que el proyecto ha experimentado. Y ajustando los cronogramas, el llenado de la presa podría estar listo a finales del año entrante. Tras las pruebas correspondientes, el “punto cero de generación de energía”, el inicio efectivo de operaciones, podría darse entonces a comienzos de 2015 -una variación de algunas semanas frente a los anuncios hechos cuando se iniciaron los trabajos, de entrar a operar a finales de 2014-.

No es en realidad un cambio mayúsculo, frente a la oposición y a las críticas que ha tenido y tiene aún El Quimbo. De hecho, aún si la terminación de las obras y la entrada en operación se extendiera algunas semanas o incluso unos meses más, hay varios asuntos de gran importancia aún pendientes y, no cabe duda, la obra física va adelante de algunos de los temas sociales.

Detalle de la zona de presa.

Aún falta
Por ejemplo, aún no hay avances significativos en la definición de los Planes de Ordenamiento Territorial, POT, de los municipios de la zona, que es fundamental para la reubicación de comunidades enteras. Este aspecto es especialmente dispendioso: una vez el POT esté listo, los alcaldes deberán entregarlo para revisión a la Corporación del Alto Magdalena, Cam; luego al Consejo Territorial de Planeación, y finalmente al Concejo local.

Tampoco hay decisiones, en este caso del Instituto de Desarrollo Rural, Incoder, para la compra de 2.700 hectáreas que deben destinarse a proyectos de riego para actividades agrícolas. Los recientes problemas para la designación de director general en el Incoder han extendido aún más las demoras.

No hay decisión todavía en cuanto al trazado que debería tener la vía perimetral, un trayecto de carretera al occidente del futuro embalse, y un tema puntual, como la reubicación de la capilla de San José de Belén (municipio de El Agrado), declarada patrimonio del Huila y que quedará bajo las aguas de la represa, está también en veremos.

El de la capilla es un tema en realidad complejo. Se contrató un estudio para determinar el camino a seguir, que determinó que la reubicación física (desmontar ladrillo a ladrillo para instalarla en otro lugar) no era factible. La estructura no está en condiciones para soportar un proceso de esa naturaleza. Entonces se ha propuesto construir una réplica del templo utilizando gran parte de los materiales del templo actual. Está en discusión el sitio de reubicación, además de que hay elevar consultas a la iglesia Católica, a la Secretaría de Cultura, por ser patrimonio, y a la misma comunidad y a la administración municipal de El Agrado.

Más inquietudes
Aún antes del otorgamiento de la licencia ambiental, sectores sociales y académicos rechazaron (y rechazan aún) el proyecto. A la unanimidad que se escuchó al comienzo de las obras, surgieron luego quejas por los impactos en los municipios del área de influencia (Gigante, Garzón, Altamira, El Agrado, Tesalia y Paicol); problemas en infraestructura (la avería y cierre del puente Paso del Colegio fue atribuida inicialmente a Emgesa); cuestionamientos por los impactos ambientales, reclamos de sectores económicos afectados por la obra, comunidades que alegaron haber quedado por fuera de los censos de afectados, y hasta críticas por el manejo de hallazgos arqueológicos en la zona de construcción.

Con casi 38 por ciento de su territorio ocupado por la hidroeléctrica, El Agrado es el segundo municipio con mayor impacto originado por el proyecto (el primero es Gigante, con casi 44 por ciento). De allí a que el alcalde Luis Alfonso España sea uno de los más enconado críticos de la presa. “Sin duda alguna sigo sosteniendo que la construcción de El Quimbo para los municipios afectados y especialmente para El Agrado no trae nada a favor. Por el contrario, es un daño irreparable, irreversible, el que nos ha ocasionado y nos va a ocasionar la represa. Aquí los daños sociales, económicos y ambientales son irreparables. No tienen precio, eso es algo que nunca vamos a restituir y que, al contrario, nos veremos afectados por la misma construcción. Hemos seguido haciendo grandes esfuerzos para que esta debilidad se pueda volver una potencialidad, pero no es fácil. El tema sigue ahí, vigente, y las ‘compensaciones’ que estos municipios han recibido no equivalen mínimamente frente a todos los daños causados en variables sociales, económicas y ambientales”, afirma el mandatario.

Al coro de inquietudes planteadas por los impactos de la obra, se han sumado las de piscicultores que tienen explotaciones comerciales en la represa de Betania. La recientemente constituida Asociación de Piscicultores del Huila teme que el llenado de El Quimbo se convierta en un verdadero viacrucis, al reducir el volumen de agua procedente del río Magdalena, con destino a la nueva hidroeléctrica.

Para la Asociación, la intención de un llenado rápido de El Quimbo “pone en altísimo riesgo las inversiones hechas por los piscicultores y la economía regional, lo que no estamos dispuestos a permitir”, según una comunicación de la organización.

Al menos un año más
A El Quimbo le resta la terminación de su obra física, proceso que demandará no menos de once meses más. Pero mientras avanza el proyecto, algunas de las determinaciones en torno a las compensaciones sociales y económicas del proyecto siguen rezagadas.

Sectores ambientales, y dirigentes como el alcalde de El Agrado temen que ese rezago siga cuando comience el llenado de la represa. Al menos una vez al mes, una comisión que encabeza el gobierno del Huila evalúa el avance del proyecto y las inquietudes de las comunidades, al tiempo que revisa el cumplimiento de los compromisos de instituciones y de Emgesa. La cuenta regresiva corre para un proyecto que, como El Quimbo, no solo ha implicado un alto impacto en la vida del Huila. Representa una obra de gran importancia para el futuro energético de Colombia, al generar 400 megavatios, el 5 por ciento de la energía que demandará el país hasta el año 2034.

El vertedero; al fondo, el río Magdalena.

En qué va El Quimbo
Obra física*
Avance del proyecto 53%
Inicio del llenado del embalse Último trimestre de 2014
Terminación del llenado Finales de 2014
Inicio de operación Comienzos de 2015 (fecha estimada)
Principales frentes de trabajo Casa de máquinas, vertedero, dique auxiliar y presa

Acuerdos en mesas de concertación*
• 30 acuerdos en mesas de concertación con autoridades regionales, locales y representantes de la comunidad, incluidos en la Licencia Ambiental.
• Constitución de una fiducia por $16.500 millones para proyectos de desarrollo local en los municipios del área de influencia: construcción de 6 puertos en el embalse y suministro de un ferry; programas de titulación de predios; viaducto entre Garzón y El Agrado; cofinanciación de programas de vivienda.

Aspectos sociales*
Censo de residentes 1.764 personas
Acuerdos de reubicación colectivo 150 familias de las veredas La Escalereta, Balseadero y Veracruz
Acuerdo de reasentamiento individual 17 familias
Censo de no residentes 1.272 personas
Compensación con recursos y capacitación del Sena Más de 1.200 personas

Empleo*
(A septiembre 30 de 2013)
Más de cuatro mil personas (de las que más de 2.800 corresponden a mano de obra calificada; 42% del Huila)

*Cifras suministradas por Emgesa

La reubicación
Las comunidades de cuatro sitios están pendientes de su reubicación:
• La Escalereta (El Agrado) será reubica en Llano de la Virgen (Altamira)
• Balseadero (Garzón) será reubicada en Santiago y Palacios (Garzón)
• San José de Belén (El Agrado) será reubicada en La Galda (El Agrado)
• Veracruz (Gigante) será reubicada en Montea (Gigante)
En algunos casos, ya se realizaron los sorteos y se asignaron los predios, y se avanza en los diseños de los distritos de riego para la actividad productiva de las familias reubicadas.
La reubicación definitiva deberá de estar lista a finales de agosto de 2014.

Pendiente
• Definición de los Planes de Ordenamiento Territorial, POT, de los municipios de la zona, fundamental para la reubicación de comunidades.
• El Incoder no ha adquirido 2.700 hectáreas para proyectos de riego en la zona de influencia del proyecto.
• Solución a la protesta de comunidades en Rioloro (Gigante).
• Para autoridades y comunidades locales, resolver todas las compensaciones fijadas en la licencia ambiental antes del llenado de la represa.
• No hay decisión sobre el trazado de la vía perimetral.
• Revisión y aceptación o negativa de solicitudes para su inclusión en el censo de afectados.
• Reubicación de la capilla de San José de Belén (El Agrado), declarada patrimonio del Huila y que quedará bajo las aguas de la represa.
• Destino final de la ubicación de las piezas arqueológicas encontradas en las zonas excavadas.

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